jueves, 7 de enero de 2010

GALÁN DE NOCHE:



Me llamó mi cuñada una mañana este verano. Quería hacerle un regalo a mi hermano por el día de su cumpleaños y había pensado que yo, a lo mejor, podía darle forma a algo que ella tenía en mente.
- De qué se trata -, le pregunté, mientras le pagaba el cazón al pescadero.
- Quiero regalarle un galán de noche.
- Y eso qué es, y disculpa mi ignorancia.
- Pues mira, sirve para ponerlo a los pies de la cama y a tu hermano le viene estupendo para no seguir dejando todo tirado cuando se desviste.
- Ah!, un desvestidor...
- Sí, es lo mismo -, añadió ella.
- Vale, yo creo que sí, déjame a ver si se me ocurre algo y te llamo cuando vaya a empezarlo -. El pescadero llevaba casi medio minuto esperando a darme las vueltas y me chistó levantando el mentón y alargando su mano con los cuatro cobres.
- Yo puedo ofrecerte unos 100 euros, ya sabes que no somos ricos -, dijo mi cuñada.
- Ehhhhh..., vale -, dije calculando muy por encima algo que todavía no sabía ni de qué se iba a componer. Total, era mi cuñada, y el regalo era para mi hermano, hubiéramos llegado a un acuerdo de todos modos, incluso aunque saliese perdiendo plata. La familia es así, incontestable.



Al mes y medio, entonces quince días pasados ya del cumpleaños de mi hermano, tenía terminada la pieza. El diseño era sencillo y lo concreté una mañana de esas de fogonazo, cuando tuve que saltar de la cama de mi amante para garabatear en un minúsculo papel un dibujito que yo sólo comprendía. Sería antropomórfico. El tronco sería una viga de pino de 7 x 7, de una remesa que me quedó de una obra que nunca llegué a realizar. Los brazos como perchas en cruz, utilizando unos viejos pies de lámpara en bronce que había visto en el rastro. El cuello y la cabeza lo formaba un viejo mástil de guitarra de juguete que encontré en la calle hace ya muchos años. La base sería de acero para sostener el peso e iría lacada en negro. Se la encargué a un herrero del polígono que hizo un trabajo magnífico con la soldadura. Por último, le pegué un trozo de fieltro a la base para evitar que el acero rozase el suelo. La pieza estaba armada por ensamblaje, de tal forma que podría desmontarse en un hipotético caso de mudanza o divorcio. Telefoneé a mi cuñada para contarle un poco el diseño y ella le concedió plena confianza a mi gusto.
- Perfecto, entonces, os lo llevo esta noche.



Tuvo éxito, había quedado un buen trabajo. Mi cuñada tan contenta. Mi hermano a la par.
- Parece una escultura -, me dijo.
- Lo es -, le respondí bromeando.
- En serio, va a ser una pena cuando la cubra toda de ropa y no se vea.
Entonces, lejos de ser un problema, aquella observación que mi hermano hacía a las puertas de su nueva propiedad, me hizo recordar una sentencia, de esas que gustan hacer a los teóricos. Aparecía en “El Retrato de Dorian Gray“, en el prefacio, donde Oscar Wilde enumera una serie principios que, supongo yo, componen su convicción estética. Decía así:

Todo arte es completamente inútil.



Me hizo gracia y le pedí a mi hermano que no se preocupase, que al fin y al cabo un galán de noche servía para eso.
- Un galán de qué -, preguntó.
- Un desvestidor.
- Ah -, asintió mirando sin mirarme.

martes, 5 de enero de 2010

LA EXQUISITEZ DE LO ESQUIVO:



A veces pasa. Uno se prenda de un artista, lo vive intensamente, lo enmaraña de vivencias y acaba por convertirlo en la banda sonora de una parte de su vida. El tiempo pasa y el artista ya se fue, como antaño, con sus luces y acordes a cuestas. Uno piensa, muy de vez en cuando, el día en que vuelva a aparecer, a iluminar de nuevo nuestra vida, como dando por hecho que se tratase de una estación que de forma cíclica vuelve y vuelve cada vez. Sí, uno pone allí a los artistas, a la orilla del silencio, a merced de la sorpresa. Pero claro, la vida es una red de sucesos, no tan distinta a grandes rasgos para todos y puede suceder que el artista ya no vuelva nunca más. ¿Y por qué?, nos preguntaremos. Pues por la simple razón que mejor no pudo decir Rubén Blades: Yo soy el cantante, muy popular donde quiera, pero cuando el show se acaba, soy otro humano cualquiera. Y como tal, vive, sufre, ríe, se enferma y también se muere.

Pero esto uno ni lo piensa, nunca escucha al panameño cuando Lavoe lo entona. Cree que la música es algo sobrenatural, que hay que dejarse crepitar por ella desde dentro y que nos salgan llamas por todo el cuerpo. Y así fue que me pasó, cuando esta tarde, navegando por la red, me topé con la fatídica noticia que anunciaba el reciente fallecimiento de Lhasa de Sela. ¡Casi me atraganto!

El proceso de asimilación, esto es, de racionalización de una muerte así, es, al menos para mí, digna de todo un duelo. Del estupor paso a un sosiego turbio y no lo dudo ni un instante en descorchar esa botella de blanco que guardaba en la nevera para alguna ocasión especial que nunca parecía llegar. Al primer vaso, no puedo por menos que asaltar Youtube, en busca de a lo sumo diez canciones, como diez látigos, que me hagan revivir con toda su fuerza al artista. Entonces lloro, sí, lloro por Lhasa de Sela y por la ignorancia de un mundo que aún no sabe lo que está perdiendo. Me asaltan cavilaciones sobre la brutal belleza de algunas cosas, desmesurada al compararla con la fútil impronta que dejan en este mundo de logos y tendencias. Rabio, lanzo vino al suelo a la salud de los muertos y hasta maldigo al Rey del Pop, sólo por ser rey y robar contemplación al resto. Quien pudo verla, escucharla y sentirla a no mas de veinte metros, sabe que la muerte se equivoca por esta vez.

Como sucede siempre, el duelo va mermando, todo se seca al paso del tiempo y la clarividencia hace brotar ciertas ideas. Es por esto que consideré certero enunciar brevemente la vida y obra de esta artista, a la que tristemente el cáncer ha podido a la edad de 37 años, cuando aún tenía todo un camino artístico por recorrer.

LHASA DE SELA:

Itinerante como su linaje, no pudo ser de otra forma, creció una flor extraña que más temprano que tarde se marchitó dejando enrarecido el aire. Newyorquina de cuna, trilingüe y sensible, arranca a hablar cantando, trenzando ya desde el inicio varios estilos diferentes: klezmer, ranchera oscura, chanson, pop...

Desde Montreal concretará una primera entrega discográfica de la mano del productor canadiense Yves Desrosiers, a la que nombra La Llorona (1997), como la célebre cuita que inmortalizara Chavela Vargas, con la cual hace tambalear a gran parte de la crítica internacional. La duda es lanzada al aire, ¿cómo etiquetarla?

Con 700.000 copias vendidas y diversos premios recibidos tanto en Francia como en Canadá, pareciera que la carrera de esta artista fuera a consolidarse de un sólo golpe. Aunque lejos de suponer pura miga para la industria, su carrera adquiere un brillo intermitente, no fácil de digerir para estómagos presurosos.

Lo demuestra seis años más tarde con su segunda entrega, The Living Road (2003), donde hace gala de un inspirado eclecticismo tras el que se esconde un impulso puro y ajeno al despiece. Las tres lenguas en que canta (inglés, francés & español), se antagonizan al igual que los estilos, y de nuevo los juicios frágiles caerán en quiebra al intentar encasillarla. Exótica, sí, pero qué tamaña trascendencia abarca tal categoría que rebosa los límites del entendimiento.

Sin embargo este sesgo apátrida que la envuelve, la catapulta al mismo tiempo a formar parte del gusto del mundo, que la celebra por igual, de México a Alemania o de Canadá a Turquía. Numerosas son las películas, series o documentales que incluyen sus canciones a modo de colchón y numerosos también los artistas que piden que colabore con ellos. Quede como intento inesperado para los anales de la industria, su proclamación como “Mejor artista de las Américas“ en 2005 para los Worl Music Awards de la BBC.

Y de nuevo el silencio... Tiene que llegar el 2009 para que el trino vuelva a oírse. De nuevo un disco, el póstumo, titulado de forma homónima por si cabía un atisbo de despiste. Lhasa (2009), atesora como un reloj en sus entrañas, la mecánica del gusto exquisito y la autodeterminación. Son doce cortes de fresco diálogo entre la artista y sus músicos, una atmósfera que acoge en su seno la eternidad de los minutos. Enteramente en inglés, Lhasa oscila definitivamente a texturas que lindan con el folk y el blues norteamericano, aunque siempre manteniendo ese sello travestido que la hace única.

A lo largo de esta breve pero intensa discografía, uno puede hacerse a la idea del valor que atesora esta artista, ya sea a través de sus textos, donde las palabras bordan un encaje caprichoso de versos encorazonados, o de las producciones, que a base de sumar matices y capas, surgen como gasas que arropan el timbre cavernoso de su voz. Nada tienen sus oscuros que envidiar a Tindersticks o Tom Waits, o visto desde otro prisma, diríase que el alma de Violeta Parra despegó a la luna para volver de nuevo al canto con sed mundo, eso sí, con paso silente, que igual que vino ya se ha desvanecido.

Donde quiera que estés, Lhasa, gracias por lo que dejaste.

sábado, 14 de noviembre de 2009

CAMILA MORENO. LA HONESTIDAD EN EL ARTE:




Mujer, joven, soñadora, artista, combativa, chilena, cantante, visceral... Todo eso y más es Camila Moreno, una de las nuevas voces del panorama transandino. Con su primer disco “Almismotiempo“ (Sello Azul, 2009), viene para quedarse a vapulear nuestras vidas a golpe de canción.

A continuación les mostramos parte de la entrevista que muy amablemente nos concedió el pasado mes de Septiembre, donde podrán conocer un poco más de cerca a la persona y a la artista en cuestión.



Composición & estética:
Creo que como artista, algo que llama la atención en ti, son las diversas fuentes de donde partes para componer, así como una postura comprometida con diversos aspectos, que en cierta forma configuran tu estética

- A la hora de componer una canción, ¿tienes algún tipo de método o eres más bien anárquica en este proceso?

Sin método, como salga. A veces tiene que ver con la emoción que tenga, con una necesidad de sacar afuera. Como el ancla que te arranca a tierra porque tienes que volver, una urgencia casi desesperada. Un grito. Otras veces son más divagaciones , búsquedas de sonidos y balbuceos, otras son melodías que salen en la ducha o en caminatas, otras son lecturas, de otros o mías, trozos antiguos que junto y se hacen canción.

- He leído en otras entrevistas que valoras en gran medida la honestidad en el arte. Entonces, ¿cómo llega Camila Moreno de la vida a las canciones siguiendo este principio?

Buena pregunta. Cuando compongo siento que soy mas honesta que cuando dejo de auto censurarme. Cuando tengo cosas preconcebidas en la cabeza, la canción se tuerce y no sale. Para mi es mejor soltar. En la vida es igual, te entregas, con criterio, pero no puedes estar pensando o calculando, así las cosas se ponen tiesas y no fluyen. Si has encontrado algo verdadero en ti, eso se refleja en la canción, y se escucha, se siente... una profundidad, que tiene que ver con estar dispuesto a mostrarse y a mirar la realidad entera, aunque no se vea siempre, es una actitud.

- Qué papel juegan los viajes a la hora de escribir. ¿Buscas lugares concretos que te den ciertos estímulos o simplemente el hecho de viajar y tomar distancia te incita a la composición?

Sí, el hecho de viajar me incita a la composición. Los paisajes, las nuevas experiencias..., es el cambio lo que me gusta, la sorpresa implícita en cada viaje, el misterio, la realidad suele abrirse más en la cabeza.

- Es conocida la estrecha relación que tienes con tus instrumentos. Pancrasia, Princesa, Picaflor o Floridor son toda una familia ¿Qué lugar ocupa cada uno? ¿Tiene cada cual su propia canción?

La Pancrasia - yo le digo Pancra -, esa casi habla. Es mi regalona, es mi casa, me da emoción pensar en ella, ahorita la estoy mirando. Es la que tiene más años a mi lado y el sonido de una buena guerrera viajera, que se ha abierto, curado, rajado y vuelto a abrir. Es melodramática, como yo. Está hecha en Chile y eso se siente en su madera. Es mi refugio, ella me ayuda a encontrar el duende para cantar, y cuando viajamos le voy contando lo que pasa como si fuera mi diario, mi hermana, mi familia. Ella es adicta a viajar.
La Princesa es como una dama; con ella toco en vivo. De amor y odio es nuestra relación, la quiero cambiar pero no me deja. Me juega malos ratos con la afinación, pero ya le tengo demasiado cariño. Tengo que tratarla como se trata a una niña caprichosa. También es un lado de mi que me es mas difícil de llevar (risas)  Ella es adicta a los escenarios.
El Floridor, mi acordeón, fue mi amante y compañero en Europa, allí aprendí a tocarlo, en mi pieza con un manual. Tuvimos un esplendor en la relación. Cuando volví a Chile lo usaba para tocar en Cuchara (grupo de fusión donde yo también cantaba), y con el grabé Antes Que. Cuando me salí de Cuchara se le rompió una tecla; estoy en deuda con el, aun no lo arreglo ¡y lo necesito!
El Picaflor me lo compré en mi último viaje a Bolivia. Era uno de los charangos mas baratos que encontré. Lo toqué mucho al principio, compuse algunas cosas y toque con él junto a Las Polleritas (grupo de cinco mujeres folclórico tradicional). Ahora con el disco no he podido tocar mucho con ellas, así que el picaflor está descansando.

- En tu búsqueda de la raíces a través de la música, ¿cuáles son los aspectos que rescatas del folklore mapuche? ¿Investigas otros folklores? ¿Cuáles te interesan ahora mismo?

Lo que me gusta de la música mapuche es el trance..., es algo que busco en todas las músicas.  El kultrung es sanador y profundo. Cuando una mujer canta con él, para mi es conmovedor, se pueden escuchar a sus ancestros. Cuando eso ocurre, la realidad entera se vuelve algo muy precioso y sagrado, uno se da cuenta de cosas simples, como que tienes manos y estás respirando y sientes gratitud. Eso me pasa en general con todas las músicas de pueblos originarios; no tienen pretensión. Por lo general, aluden directamente a lo espiritual y eso me gusta.
No investigo el folklore. En este momento estoy aprendiendo a leer y escribir partituras, que es bastante distinto, otro lenguaje. Pero si me gusta escuchar folklore. Luzmila Carpio me ha sorprendido mucho y los cantos Belgas también.

- Como estudiante de música, ¿hacia qué horizontes artísticos se dirige hoy tu curiosidad? ¿Estás enganchada con algún género o intérprete?

Todo me produce una gran curiosidad!!!! Entre más aprendo, mas curiosa me siento. Se abren puertas y te das cuenta que cada vez el universo por aprender es más infinito, a veces abrumador.
No entiendo como hacer música electrónica, en algún momento quisiera aprender. No se como se toca el piano y necesito aprender eso con mas urgencia.
Ahora estoy escribiendo partituras para un cuarteto de maderas. Estoy muy sorprendida de las orquestas y los grandes compositores de música clásica. ¡Sus mentes son geniales! Me intrigan sus universos musicales, las melodías que están o estuvieron en sus cabezas, cómo las traducen al papel, es algo maravilloso. Estoy aprendiendo a conducir la armonía, y eso, ha cambiado mi forma de entender los sonidos. En el estudio estoy enganchada en lo clásico, en mi pieza siempre estoy enganchada a Bjork y Radiohead, no lo puedo evitar, aunque me entusiasma escuchar cosas nuevas en myspace, como Ximena Sariñana o Josefine Foster. Me gusta el genero de "poder femenino" en la música.


- Eres una mujer comprometida con tu género y lo demuestras en actitud. En relación al arte, ¿qué tiene por aportar la mujer en este siglo XXI?

(Risas) Las preguntas se encadenan con las respuestas y eso que no sabía lo que me ibas a preguntar. Qué bien.
Estoy muy contenta de escuchar a tanta mujer cantando. Desde chica me llamaron la atención las mujeres solistas como Tori Amos y Pj Harvey entre otras.
Ahora veo que en mi generación está lleno de mujeres con gran talento y sobre todo con mucho que decir. Tengo la sensación de un movimiento femenino en la música que me gusta mucho . Aquí en Chile hay muy buenas cantautoras. Natalia Molina, Juga di Prima, Airelavaleria, son ejemplos de esta fuerza que se está generando hace ya tiempo. Creo que aportamos visceralidad y vitalidad. Las mujeres, la mayoría, somos holísticas, podemos ver la vida más como una esfera que como una linea, eso hace que tengamos una importante responsabilidad con lo que estamos diciendo en las artes. Podemos ser un aporte o podemos seguir cagándola, eso depende de cada conciencia.



Panorama nacional:
En los últimos años, diversos cantautores están surgiendo en Chile, los cuales comparten una serie de afinidades musicales y poéticas.
 
- Los medios hablan últimamente del resurgimiento de una “nueva canción chilena“, con la cual se te ha relacionado. ¿Qué aspectos crees que la determinan? ¿Por qué crees que se ha producido esta vuelta a sonidos más cercanos a la tierra?

No se a que se refieren los medios con "nueva canción chilena", la verdad me aburre bastante el tema.
Se ha vuelta a sonidos mas cercanos a la tierra, ...mmmm, puede ser La verdad yo veo que todo esta muy mezclado y eso es lo que me parece interesante. Cada vez se hace más difícil encasillar en géneros, porque en una misma canción puedes tener metal y folklore,  y eso es lo divertido. La idea es poder jugar siempre.
Tal vez acá en Chile haya una necesidad en todas las artes de poder encontrar un centro, acercarse al origen, buscar una identidad cultural que fue cortada de golpe por la dictadura. Tal vez se sienta la necesidad de volver al hogar. Yo la siento, como un llamado, igual de intenso al llamado a viajar.

- Y en general, como artista e intérprete, ¿cómo ves el panorama cultural en Chile actualmente?  ¿Sientes que está adquiriendo una mayor difusión internacional?

No se como es afuera. Acá adentro la cosa está que arde.


Proyecto & disco:
Algo de actualidad. Lo que nos tiene pendientes.

- En un principio comienzas como solista, - guitarra de palo y voz -, pero actualmente te acompaña una banda. ¿Qué supone para tu proyecto el rodearte de otros músicos? ¿Es una propuesta sólo para el directo o también se puede escuchar en tu disco?

Siempre me imaginé mis canciones con arreglos, con más instrumentos. Me gusta la comunicación en la música, aunque soy muy mandona (risas).
En mi disco se pueden escuchar todos los arreglos que me imaginé para esas canciones. En vivo hacemos versiones y trabajamos más como una banda, por eso nos llamamos  " Camila Moreno y Los Disfruto".

- ¿Quién conforma tu banda actualmente?

Amigos, chiripiolcas disfrutables

- He leído que una parte muy importante de tu oficio es el directo. Personalmente tuve la suerte de estar en uno de tus conciertos y doy fe de ello. ¿Dónde te gustaría tocar que aún no hayas hecho? ¿O para quién?

Me gustaría tocar en todas partes, me gustaría mucho viajar tocando con mis amigos, me gustaría tocar para los osos polares.

- ¿Podemos esperar en un futuro un espectáculo tuyo multidisciplinar (canción, danza, teatro) o prefieres mantener las disciplinas por separado?

Aja! vaya al lanzamiento de “Almismotiempo“ en vivo, completito con nuevas canciones, en Noviembre y podrá ver usted mismo si lleva o no lleva performace.

-  Centrándome en tu primer disco, “Al mismo tiempo“, ¿puedes decirnos a qué suena?

Suena a un atardecer muy re lindo

- A diferencia de tus conciertos, ¿cuáles son las pretensiones que has tenido con él?

Que suene como me lo imaginé por primera vez y que a la vez tenga la flexibilidad de incorporar las ideas "mas pop" que tiene el productor. Eso ha sido un desafío para mi, al principio yo estaba muy recelosa, después me solté ¡y logramos un resultado que nos encanta a los dos!


Semáforo:
A fin de resumir tres coordenadas que digan de qué forma luce Camila Moreno.

- Una denuncia:
Nunca canté, ni cantare para Frei, ni para ningún otro político, porque no les creo nada.
- Una duda:
¿Que pasará cuando Michel Jackson se encuentre con los otros grande negros de la historia como Hendrix o Ray Charles en la muerte? ¿Qué caras pondrán todos?
- Un elogio:
Qué lindo que canta y baila Tom Yorke

sábado, 18 de julio de 2009

FOTOGRAFIAS PINTADAS



Se está celebrando en estos días la XXI Edición de PHOTOESPAÑA en Madrid. Ésta comenzó el pasado 3 de Junio y se extenderá hasta el 26 de Julio. 

Desde que fuese creado en 1998 por la empresa de gestión cultural La Fábrica, este festival ha ido creciendo y conformándose en una suerte de foro internacional de fotografía, donde uno puede encontrar multitud de actividades interrelacionadas. Así, la organización, plantea por un lado una parte expositiva, donde colaboran los principales centros de arte y galerías de la ciudad, y por otro, un programa pedagógico compuesto de conferencias en torno al tema, clases maestras con reputados artistas, seminarios y convocatoria abierta de premios para todos los públicos. 

En la Web (www.phedigital.com) se puede encontrar toda la información referente a las distintas actividades que se están desarrollando en la ciudad de Madrid. Además este año la edición cuenta con tres sedes  más: 

- Lisboa (www.museuberardo.com)
- Cuenca (Open PHoto)
- Alcalá de Henares (Campus PHE) 

El tema central elegido este año por los organizadores gira en torno al universo de “lo cotidiano“, y entrando por estas lindes, como no íbamos a encontrarnos como cabeza de cartel, a uno de los grandes investigadores del arte de lo ordinario, entendido éste como la normalidad cotidiana que sucede cada día. Me estoy refiriendo al artista alemán Gerhard Richter, que presenta para esta edición sus fotografías pintadas hasta el 26 de Julio en la Fundación Telefónica de Madrid.

 
 
GERHARD RICHTER: 
Ya de joven el señor Richter se negó a ir en busca de un arte puro en pos de una belleza más inmediata, la cotidiana. Por eso es que lleva ya más de cuarenta años desarrollando una intensa investigación plástica partiendo siempre de lo que más a mano tiene, sea este el paisaje, el entorno familiar que le rodea o el uso de fotos encontradas. 

En esta muestra se han reunido más de 400 fotos que el artista ha ido seleccionando de su álbum familiar desde 1989 hasta hoy. El método que ha seguido para seleccionar las mismas, se basa en el criterio de que estas han perdido su potencial estético y no encajan por tanto en su álbum personal. Ante lo cual, estas imágenes son reinterpretadas mediante la añadidura de una nueva piel, consiguiendo así que adquieran un nuevo potencial.  

Este proceso de suma de pieles, nos lleva directamente a dos de los pilares que sustentan la obra del artista alemán. Por un lado, la contraposición entre el figurativismo y la abstracción, y por otro, y de forma consecuente, la continua dicotomía entre fotografía y pintura. Son por tanto estos nuevos artefactos fruto de la unión de ambos universos plásticos, pues las fotografías son literalmente manchadas con los restos de pintura que Richter acumula en la paleta con la que pinta sus enormes cuadros. 

Llama la atención la riqueza compositiva que el artista es capaz de arrancar a unas “fotos de aficionado”en tamaño estándar (10 cm x 15 cm). Y podría parecer que el azar es quien construye mediante manchas estas nuevas imágenes, pero al visionar todas en conjunto, uno se da cuenta de la exquisita elección cromática y plástica que Richter realiza con cada una. 
También puede apreciarse el rigor con que éstas han sido ordenadas para su presentación, diferenciándose en mayor o menor medida bloques temáticos, como las series con paisajes, lugares concretos o personas, o bloques más técnicos, pues en función de lo que la imagen demande, la fotografía puede haber sido adherida a la pintura, arrastrada por ella, sumergida o espolvoreada con gotas de laca. 

Así la intensidad estética de cada una va variando en función de los parámetros que el artista haya elegido para reinventarla. Por último dentro de este abanico resaltaría uno de los bloques o series que creo condensa la mayor intensidad expresiva del artista: 

Es un conjunto de fotos donde Richter parece se ha percatado de la magnitud plástica que se crea entre lo etéreo de una imagen desenfocada y la solidez de la mancha de pintura sobre ella. Al admirar como la pintura se recorta corpórea, física, sobre lo que antes era la vaga y lejana silueta de una madre y un hijo, uno entiende que se encuentra ante el nacimiento de un nuevo artefacto artístico de naturaleza híbrida, producto de la certera superposición de dos planos tan dispares como son la pintura y la fotografía. 

Merece la pena y mucho acercarse a ver, no sólo esta muestra del artista alemán, sino cualquier otra que realice, pues nos encontramos ante uno de los capitales del arte contemporáneo del s. XXI. Y a los que aún no hayan tenido la suerte de presenciarlo en directo, pueden visitar su página Web (www.gerhard-richter.com), aunque definitivamente, hay que verlo para creerlo. 
 

martes, 16 de junio de 2009

MERCANCIA:





Hematoma pulmonar
lágrima destartalada
y la carne amoratada
me escapé del lupanar,
veinte años de mazmorra
chupando y pasando gorra,
porque ya no valgo un chavo
mi patrón me va a matar.

Me sacaron de mi casa
en un saco de patatas
mi mama tasó barata
mi tarifa virginal,
me metieron en un cajo
me mandaron pa Alemania,
si abres el pico te rajo
y te entierro en un solar.

Antes que me diera cuenta
ya estaba haciendo la calle,
con astucia pal detalle
me sacaba pa tabaco,
en el super de la esquina
me afanaba el maquillaje,
supersexy pal follaje
y a tener bien lleno el saco.

Hematoma pulmonar
lágrima destartalada
y la carne amoratada
me escapé del lupanar,
veinte años de mazmorra
chupando y pasando gorra,
porque ya no valgo un chavo
mi patrón me va a matar.

Terminaron los 80
y me trajeron pa Alicante,
a un motel de carretera
adosao a un restaurante,
camioneros, militares
malmaridos y feriantes,
todos pagaron barato
para sentirse elegantes.

Por manías del cliente
me la metieron a pelo,
alguno dejó el señuelo
y me tuve que aspirar,
pero la ruina me vino
de una forma silenciosa,
me pillé la peste rosa
y me lo tuve que callar.

Hematoma pulmonar
lágrima destartalada
y la carne amoratada
me escapé del lupanar,
veinte años de mazmorra
chupando y pasando gorra,
porque ya no valgo un chavo
mi patrón me va a matar.

lunes, 8 de junio de 2009

KIKO VENENO: LECCION DE ACTITUD



Kiko Veneno está de vuelta, y no de todo, sino con todo lo que implica. El catalán más fino no firmaba nada en solitario desde el 2005. Hace ya tres años que se juntó con la aristocracia de la rumba quinqui para montar casi de forma improvisada el combo G5. Con ello nos demostró, no sólo que se mantiene permeable a las nuevas generaciones, sino que la garra sureña sigue teniendo filo. Desde entonces, poco más se había sabido de él.
Fue a través su web: www.kikoveneno.net, que nos fuimos enterando de que estaba preparando nuevos temas. Comenzó a colgarlos en la red sin darlos por cerrados, abrió un espacio donde poder mandarle letras. Hasta el diseño de la cartelería quedaba abierto a colaboración. ¿Qué pasaba? ¿Andaba falto de ideas? ¿Habría entrado en crisis? No exactamente. Lo que sucede es que el genio del pelo blanco anda de nuevo haciendo de las suyas, y este giro a la creación participativa, a la canción como objeto dinámico, no es más que un nuevo experimento con el que nos deleita. Y por fin parece que se decidió a salir del laboratorio, pues el pasado 23 de Mayo se presentó en directo en la sala Joy Eslava de Madrid. La siguiente parada es Morón (Sevilla), pero esa ya es otra historia...


EL EXPERIMENTO

Y ahora os dejo con el maestro. Alex Ferreira se rendía así ante lo inevitable. Su actuación como telonero no dejó indiferente, aunque se vio por fuerza eclipsada ante lo que se venía. La fórmula folk, que tantas páginas llena hoy los medios nacionales, se quedó en mera anécdota. Lo de Kiko Veneno es algo mucho más serio. Y no por veteranía, sino por riesgo y por rigor. No hace falta recordar que hace tres décadas puso en jaque al flamenco junto a los hermanos Amador (“Veneno“, 1977), hace dos demostró que el pop puede sonar también ibérico (“Seré mecánico por ti“, 1984) y hace ya diecisiete años que nos regaló una lista de himnos sureños que quién no ha cantado alguna vez acompañando a una guitarra (“Échate un cantecito“, 1992).

Pisó humilde el escenario, sin besamanos y empezó por lo más nuevo. Tocó sus doce temas, uno detrás de otro, sin más fisura que algún baile que se echó junto al genial bufón Tomasito. Parecía que tuviera prisa por probar el nuevo material, pero esto no impidió que sobre el escenario se instalara una alegría jaranera, la cual no tardó en contagiar a los oyentes, que lanzaban elogios desde el foso. Kiko, con la ironía feliz que lo caracteriza, fue regalando sus coplas y demostrando que aún mantiene el verbo fresco. El amor y la crisis caminaron de la mano bajo un claro mensaje que quiso compartir con los allí reunidos: en estos tiempos difíciles, regalémonos cariño.

Con todo, un denominador común sí que quedó claro la noche del 23. Los que allí estuvimos, pudimos apreciar una vuelta clara a un sonido más rockero. Si bien el catalán nunca ha dejado de navegar por los meandros del blues para atracar en la playas del flamenco, esta vez, la propuesta en directo, - respaldada con gran gusto por La Banda del Retumbe -, y las constantes alusiones a figuras como Leonard Cohen, Beatles o los Stones, dieron testimonio de por donde anda hoy el maestro. Y es que no hay olvidar - ya lo dice su guitarrista Raúl - que estamos ante el Rolling del flamenco.

Kiko es de esos genios que perduran semiescodidos. Medio leyenda, medio cuerpo revolucionante. Sobrevivió a sus inventos a base de buenos pasos. Se mantuvo fiel a sí mismo y peleó con quien hiciera falta. Apadrinó a los de su especie y salió a tocar con ellos como uno más. Antagonista fiel, suele prescindir de poses y crea desde dentro, haciendo que el arte crezca, sin tener por qué ir necesariamente precedido por un nombre. Kiko no vende remedios, es el veneno que un día infectó el flamenco a golpe de rock n´roll y aún hoy seguimos padeciendo los efectos secundarios. Podría decirse que ante todo, la suya es una lección de actitud, la de un corredor de fondo, sin más meta que seguir buscando lo que alguna vez intuyó.

Es por esto que no hay que alarmarse si los nuevos temas no acabaron de pesar lo que pesan sus himnos. Ni siquiera son definitivos, sino parte de un proceso creativo que el maestro ha preferido compartir y probar lanzándolos al aire. Antes de grabar, mejor rodar, y en este tiempo crítico, para qué seguir colgando maquetas en el myspace, con lo bien que se prueba en directo y ver cómo el vulgo reacciona ante los nuevos experimentos.

Aun así, fue inevitable que el público no pensara en irse a casa sin antes haber tarareado a gritos alguno de los temas que todos esperábamos. Kiko accedió gustoso a un bis de antología. La veda se abrió con “Joselito“ y acabó con el que ya por fuerza nos pertenece a todos, el inmortal “Volando voy“, que en su día popularizara Camarón de la Isla.

El experimento fue probado. El resultado es aún incierto. Habrá que esperar a ver cómo se concreta. Lo que sí queda claro, es que Kiko Veneno sigue en pie y eso es un tesoro a conservar dentro de la música popular del s. XXI.

viernes, 15 de mayo de 2009

MUCHO OJO CON LA MALA:




Fue Sol Lewitt quien alguna vez dijo que, el artista que se queda haciendo lo que mejor sabe, se vuelve a la larga relamido, y por tanto, su arte termina perdiendo interés. No creo que La Mala Rodriguez haya leído a uno de los célebres teóricos del arte conceptual, aunque nunca se sabe. De lo que sí estoy seguro es de su olfato de perra. Lo demuestra con hechos en esta su nueva propuesta, “Ojo con la Mala“, creada junto al Taller de Musics de Barcelona: una revisión de su repertorio arreglado para la ocasión en clave de jazz. Y la verdad, no es nada nuevo que el rap se alíe con instrumentos si echamos una mirada al panorama internacional. Gente como The Roots o Guru ya demostraron que la ecuación funciona. Ahora, si tenemos en cuenta que la escena hip hop en España es aún bastante joven, lo nuevo de La Mala, se convierte en vanguardia y sienta un precedente incuestionable dentro del género.



TIENE LO QUE TÚ QUIERAS:

De tan chula, sexy; de tan diva, magnética; y es que la Mala Rodríguez no se anda con rodeos, va directa al grano y lo sabe: tiene lo que queremos. Lo demostró el pasado Martes 12 en un contexto poco habitual, el Teatro Español de Madrid, acompañada de una bigband. Fue la encargada de inaugurar el ciclo “Las Noches del Español“, que traerá durante el mes de Mayo diversos artistas nacionales e internacionales.

Pisó las tablas con retraso y dio razones: yo no trabajo tan temprano. Previamente el escenario había sido templado por la banda que la acompaña en esta nueva gira. A un lado un set de platos, teclas, guitarra, bajo, batería y coros. Al otro, la sección de vientos de la Original Jazz Orquesta del Taller de Músics de Barcelona. Tras un primer guiño instrumental a The Commodores, La Mala prendió a voz en grito con uno de sus hits, “Tengo un trato“. Los allí reunidos no quedamos indiferentes al primer contacto, los arreglos para bigband firmados por Refree, confirmaban la sospecha de que estábamos por presenciar algo diferente. Digamos que la expectación podía palparse en las plateas.

Vestida de negro, tacones y claveles rojos en el pelo, la rapera dejó claro en un principio de donde viene, y sin más, echó a un lado el pie de micro de una patada y empezó a moverse al uso por el escenario. Los temas se fueron sucediendo a un ritmo vertiginoso, ella, clavada al tempo y la banda, dibujando un halo de texturas funk que bien podrían recordar a las orquestaciones de Lalo Schifrin. Si bien es cierto que la fórmula resultaba certera, hay que decir que por momentos la voz de La Mala quedó engullida por la fuerza de los metales. Sin embargo, en las partes más atenuadas, el rapeo áspero de la sevillana irrumpía como un rayo de cemento en el pentagrama.

Llegó el turno del “Toca toca“ y en otro arranque de chulería, La Mala se plantó y paró el tema por la mitad. No me gusta la actitud, inquirió a los espectadores, tenéis que gritar conmigo. Vuelta a empezar y la sala con diez grados de más. Coros, palmas, la banda como un trueno y ella sin batuta profanando el teatro a fuerza de masa. Hasta el técnico de luces debió de contagiarse, porque en un momento de euforia, se prendió de forma intermitente la araña que colgaba del techo.

Con el público en el bolsillo siguió revisando su repertorio sin perder un ápice de fuerza. Acostumbrados al pobre planteamiento escénico de los conciertos de rap, el show de la Mala despegaba como un cohete, y eso, que la rapera no es ningún histrión. Aun así, encontró su punto en una mezcla de complicidad con los músicos y sensualidad soberbia hacia el espectador. El dinamismo de la banda, algún toque de humor y unas buenas proyecciones hicieron el resto.

Fue con su controvertido himno marginal “La niña“, que el fantasma de Las Grecas sobrevoló nuestras cabezas y nos transportó por un momento tres décadas atrás, cuando los nuevos caminos del flamenco se encontraron con el soulfunk, y dieron lugar al irrepetible “sonido cañoroto“. Con esto, La Mala demostró que es capaz de tomar el testigo en el camino que otros abrieran antes.

El concierto llegó a su fin de forma apresurada. Parecía una broma, lo cerró con “Yo marco el minuto“. La sensación sabía a poco y el público no quiso rendirse tan pronto. El bis se hizo esperar pero sin duda mereció la pena. La Mala salió únicamente acompañada por Refree - su mano derecha en este nuevo proyecto -, quien comenzó a tocar una suave melodía al piano. El momento pintaba más bien íntimo, pero ella, eléctrica como siempre, no pudo evitar levantarse del asiento para rimar sus versos. Cabe señalar este tema, pues lejos de volver al rap, la sevillana declamó dos largas estrofas intercaladas por un estribillo que más bien era un grito del alma. Y si el género pudo ampliarse aun más esa noche fue en este giro de estilo que nos dejó a todos un tanto despistados. Sin embargo, recuperando amarras, la banda se fue sumando por goteo y La Mala, culminó como mejor sabe, con el siempre grande “Tengo lo que tú quieres“.

Después de esta experiencia, sólo cabe esperar que, al modo en como lo hizo Juan Perro, La Mala Rodríguez sepa fraguar su talento con el del Taller de Musics, y podamos por fin los oyentes disfrutar este acierto en formato disco.