martes, 27 de enero de 2009

RETROVISOR PORTEÑO

Tu piel de pileta, bañada de luna,
perla del Plata sobre la azotea.


Aquella noche, en la cubierta de un motel cochambre de la calle Paraguay, te sacaste el suéter y me dijiste, ven. Parecía un bolero pero más lumpen. Parecía una cumbia pero más cursi. Asistí sumiso al encuentro de tus tetas, tomé en mi mano aquellas dos paltas y te crucé el cuello a punta de lengua en carne viva. Dijiste, ay, al tiempo que levantabas la cola para posarla contra el muro del edificio. Dijiste, daale, cuando te mordí la cara y exprimí mi pecho contra el tuyo. De manera sabia, recordaste entonces una vieja lección de conducta: te subiste la pollera por encima del ombligo y retiraste a un lado la tanga... Tu mano llevo a la mía como quiso. Alcancé primero el dorso de tus muslos, los sentí fríos e incendiados al mismo tiempo, como el instante antes de que raye el sol por la mañana. Cuando llegué a tus labios y encontré una fragua palpitando adentro, entonces sentí, que ahí sí, amanecías radiante. Fue con mis yemas que busqué tus timbres más salvajes. Mi querido y frágil instrumento. Tu trino se volvió aullido cuando empecé a estrellarte, bien amarrado el culo, contra mi más dulce aguijón. Entonces me dijiste, cogeme, y lo dijiste únicamente con los ojos, como quien pide comida desde una jaula, roto ya el aliento en la demora. La pura sangre me atropelló por los talones y de una te hicé sobre mis caderas. Con una mano te tuve - churrasco encaramado -, con la otra, pelé el cuchillo. La noche se retorcía y la luna se derramó cuando embestí tu cuerpo como un oso.

Sonaba tu espalda contra el muro sin enfoscar,
como suena el fósforo que guarda en su frontal la llama.
Sonaban obscenas nuestras bocas,
de palabra y beso fácil,
de estertores Hi-Fi, serie XXX.
Sonábamos carne, hueso, piel, chof-chof,
máquina voraz obsesionada.
Hasta el deseo sonaba; sì,
hasta-el-deseo-sonaba.

Entonces, ocurrió algo...
El barrio, desvelado, se fue llenando de a poco de sombras, ojos, toses y figuras, conformando una turba inquietante a nuestro al rededor. Sin duda, era el pueblo quien se asomaba a nuestro incendio, y como tal, no tardó en reclamar su derecho a cernirse en forma coral sobre nosotros.
En los edificios colindantes prendieron algunas ventanas. Algunos vecinos simplemente miraban sorprendidos, otros sin embargo fueron más allá.

Maruja 1: (Obviamente, de rulos y batín) Delia!! Asomate. Mirá el gallinero que se ha formado donde el hotel.

Maruja 2: (También de rulos y camisón, se sacaba las legañas) Virgen Santa. Satanás. Salgan de ahí par de chanchos!!

Maruja 1: Eso. Si no tienen plata pa un telo, entonces ni se toquen. Anormales!!

Maruja 2: (Prendió una escoba y la blandió en el aire) Salgan de ahí o llamo a la policía!!

Marica 1: (En el balcón. Vestía remera de flores anudada en el ombligo y unas mayas de de tactel amarillas) Dele, llame ya, pelleja aburrida! Qué pasa vieja, que terminó su teleserie y no encuentra el tubo de clonazepam?

Maruja 2: Vos callate puto, que si fuera por mi marido, te iban a meter la picana por el culo.

Maruja 1: Delia, por Dios, no empecés con esa historia otra vez

Marica 1: Bruja, enana fachista!!

Marica 2: (Tarareaba una canción de George Michael mientras batía palmas de forma bastante cómica) Uuuu!! Nenitoooo, ese culito blanco vale fortuna en Pueyrredón. Dejá a esa pendeja y venite con mami, que yo sí sé volar.

Marica 1: Guacha, vos siempres estás igual. Dejalos que garchen tranquilos. No ves que hace una expléndida noche de verano?

Excombatiente de las Malvinas: (Apareció en silencio, observó el panorama y volvió a desaparecer)

Maruja 1: Delia, llamá a la policia que este escándalo no se puede consentir. No son horas, ni formas. Pues menuda juventud; estos son peores que los floguer del Abasto.

Cumbio: (Mientras nos sacaba fotos) Que sabrás vos mucama del infierno. Clikc! click!

Maruja 2: Ahora mismo. Ahora mismo llamo y van a ver estos chorros. (Volvió a blandir su escoba y desapareció)

Marica 1: Ándese a la concha de su madre!!

Excombatiente de las Malvinas: (Apareció de nuevo en silencio con una Browning 9mm en la mano y apuntó a los dos maricas)

Marica 2: (Levantó las manos. Los ojos se le empañaron de impotencia) Estás loco?! Asesino!!

Marica 1: (Tomó por el brazo a Marica 2 y corrió las cortinas) Vení acá mi cerbatilla, no te acongojés. Dejá que este país de mierda implosione por sí solo. Yo te hago cucharita pa que vos te olvides de todo..

Excombatiente de las Malvinas: (Al ver que las maricas se retiraron, nos apuntó a nosotros) Puta che, los voy a freir..

Este foro vecinal nos hacía gracia, la verdad, de hecho, hasta seguíamos dàndole, pero morir allá, en cueros, tan lejos de casa, no era lo que màs me apetecìa. Así que, como mejor pudimos, intentamos vestirnos y ponernos a salvo. Lo que pasó es que el ex-combatiente se había propuesto probar puntería vaciando todo el cargador y nos tenía en pelotas por la azotea, bailando como dos liebres jabonosas.
Uno de los tiros rebotó en un depósito de agua, cruzó la calle cual tero de plata y aterrizó en la rueda delantera del micro de la línea 153, que en ese momento hacía su ruta nocturna.

Colectivero 1: Araca! Reventó la goma (Dio un frenazo y estacionó el micro en un vado) Pero qué mierdas está pasando?

Colectivero 2: (Alarmado, estacionó detrás al toque) Maestro, mire allá arriba esos dos pendejos.

Colectivero 1: Hay que joderse..

Colectivero 2: (Mientras tocaba bocina) Che mamá, menea tu cola superpoderosa!!

Vieja: ( - Resulta que es la misma que me dio el castañazo -. Se Bajó indignada del micro y se ajustó los lentes) Ay virgencita, arrancame los ojos. Atorrantes!! Atorrantes!! Quién los crió!?

La vieja saltó a la calle y detuvo como pudo a un auto de policía. Uno de los agentes se paró impecable a atenderla. Entonces, tratando de explicarse entre balbuceos, la vieja rompió a llorar sobre su pecho de varón.

Vieja: No puedo más hijito. Yo pago mis impuestos. Pago mis servicios. No le debo nada a nadie. Pero con esto no puedo.

Agente 1: No se preocupe señora, aquí estoy yo para ayudarla.

Borracho: Aguante Boca!!

Agente 2: (Nos alumbraba con una linterna de largo alcance) Atención, les habla la policía!! Depositen sus armas en el piso y levanten las manos.

Cartonero 1: Perla del Plata!! Venite con papá a chupar a la bailanta!!

Florista: (Salió de su puesto ante tal alboroto. Su pekinés no paraba de ladrar. Al ver la estampa, romántico como él era, tomó un ramo de rosas y empezó a lanzárnoslas. En la radio sonaba un tema de La Mona. El florista subió al diez el volumen) Que viva el amor!! Ídolos!! Que viva la raza!!

Cartonero 2: Beso a beso, me enamore de ti..

Agente 1: Che viejo, dejá de tirar flores que mire como está dejando ese balcón, que parece un huerto.

Florista: Callaaate flor de navo.

Del balcón del segundo piso de nuestro edificio, salió una viuda despeinada y bostezando.

Viuda: Qué quilombo es este.

El florista en una de esas, va y le clava una rosa en el pelo a modo de pica. La risa fue un estallido. Ni el agente impecable pudo contenerse. La vieja lloraba)

Viuda: Pero Don Claudio, qué descaro.

Forista: Que viva el amor señora Almada!!

Agente 2: Repito. Depositen las armas en el piso y pongan las manos sobre la cabeza!!

Ex-combatiente de las Malvinas: (Al ver la ineficacia del agente, volvió a apuntarnos, esta vez con un rifle de repetición. Disparó y por suerte falló de nuevo. Refunfuñando) Conchae su madre, esto en la guerra no pasaba.

Los agentes le pidieron al caballero que por favor se calmara y les dejara a ellos realizar su trabajo. El ex-combatiente de las Malvinas se largó a gritar a los agentes, los acusó de zonzos, de traidores a la patria, acusó a la patria de olvidar a sus hijos, se cagó cien veces en el señor K, amenazó con pegarse un tiro...
Tal era el clamor, que hasta los muertos despertaron aquella noche. Entonces, de la nada y flotando, apareció volando el Zorzal y así canturreaba:

...vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo todos manoseaos.


El resto fue de esperar: El vigilante del cementerio de Chacarita, que venía muchas cuadras corriendo tras Don Carlos, sufrió un infarto. Llegó la ambulancia. Llegaron más agentes. Llegó el hijo del vigilante, un patovica de un club de Puerto Madero, que ante la muerte de su padre, se llenó de rabia y quiso subir a rematar al Zorzal. Los agentes se lo impidieron, obvio, alegando que era patrimonio histórico de la ciudad, y entonces fui yo el segundo blanco de su ira, y juró que me seguiría hasta España para matarme y hacerme trocitos, que luego vendería a los chinos de la Gran Vía. Y a ti, Perla del Plata, te juró cosas tan feas que no quiero ni recordarlas.

Cuando varios agentes más subían hasta la azotea para detenernos y llevarnos presos al fin del mundo, apareció a lo lejos el helicóptero de Crónica TV. Entonces me acordé del episodio del Malevo Ferreyra y la ubicuidad de la que esta gente hacía gala. Cuando la periodista me lanzó el micrófono y me preguntó qué era lo que estaba ocurriendo, le respondí - pensando en un buen titular -: Es sólo una noche de sexo.
Después, me cayó una trompada por la espalda - no sé si tuya, nenita, o de algún jodido agente -, pero perdí el sentido y me desplomé, las palmas tiesas aún con la forma de tus tetas y los calzones resbalándome hasta los tobillos.

9 comentarios:

One Dragones dijo...

ande que... Zalamero que estas hecho un zalamero!!!

erchamocandelas dijo...

señor Dragones, como era de esperar, usted siempre el primero..
El primer beso pa usted**
Y el gran regalo secreto: Será uno más en mi próximo relato!!

La Shica dijo...

Yo tambien quiero un beso.

erchamocandelas dijo...

..y pa uste d otro beso señorita Segunda..
muamua**

Rafa dijo...

Te fuiste a Chile tu solo o te echaron?


Estamos orgullosos de ti.
Eres un deportista de élite.

erchamocandelas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arrianpitá dijo...

me das miedo panita... la perla del plata es la joya del nilo? Orgullo apatrida me haces sentir... Y envidia nacional...

J. R. Bizarro dijo...

locos, locos, estamos todos locos!!! (eme recordó a la genial balada para un loco cantada por un inspiradísimo Polaco Goyeneche) ¡Qué bendito merengue montaste en tu relato, primo! ¡¡¡Tremendooooo!!!

el albañil autodidacta dijo...

Argentina, Chile...suena bien tu acento, saludos desde el sureste...el desague madrileño